
En Savannah, en un bar, nos pidieron identificacion para confirmar que eramos mayores de edad y podiamos beber. Al principio me senti halagada, pero luego me di cuenta de que era una cosa que le hacian a todos, viejitos canosos incluidos...

Nuestro bed & (casi-que-no) breakfast encantado. En una ventana se puede ver a Anna, la fantasma que habita el "17 hundred 90".

Conquistador espanyol visitando sus antiguas posesiones. O en otras palabras, A. en San Agustin, FL, con canyones y balas.

En casa de Gustavo y Rebecca con Diego que bajo desde Nueva York solo para vernos (bueno, y para escapar de la tormenta que amenazaba NY y que aqui no se ha dejado ver aun).
4 comentarios:
hola alvaro
soc l'alvar, de l'ana, estem a roses amb la marivi i l'alea. Es molt iinteressant això dels blogs...i el viatge que feu. Un petó a la veronica i a tu, de tots.
alvar, ana, alea i marivi
No, Verónica, no. Lo que pasa es que recelaron de Álvaro; ya sabes lo mal vista que está la corrupción de menores... ;)
Un abrazo,
Pablo
Qué penita, ya se les acaba el viaje. Disfruten este último día. Aquí siempre les quedarán las fiestas. Ya tenemos ganas de verlos.
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