jueves, 7 de agosto de 2008

Primer viaje

Y afortunadamente no fue así. Me cuesta pensar en algo más cursi, aunque supongo que para algunas sería el sueño dorado, bailar el vals de los quince años en Viena. Ahora me pregunto porqué el vals precisamente, si a nadie le sale bien el vals, UN dos tres UN dos tres, sí, suena muy fácil, pero puestos a moverse a ritmo de Straus yo prefiero bailar cualquier otra cosa.
El caso es que me tocó viaje. Y fue fantástico. Me acuerdo de pasar delicioso, con mi mamá, mi tía y mi prima Lulú en Fort Lauderdale y Orlando. Creo que cumplí quince en un día de sol en Disney World y me acuerdo que mi mamá nos invitó a comer esa noche pero no pudimos brindar con vino porque éramos menores de edad -no, mi mamá sí podía y mi tía también, pero ni Lu ni yo. Era ilegal y era Estados Unidos.
Tengo un par de fotos por ahí en la casa de mi mamá de ese día y de esa noche, una en que me veo particularmente deforme con los brazos súper largos y las piernas súper largas -sí, es una ilusión óptica, en ese entonces yo ya no era "alta". Y una foto con Lu en que ella sale haciendo cara de culo -me parece que había habido una pelea con su mamá de por medio-, pero en términos generales el recuerdo de ese día y de ese viaje es positivo.
Me tocó viaje y estuvo bien.
Ahora pienso que estuvo bien también porque yo en realidad no quería fiesta y el plan de irme el día de mi cumple y estar en otro país me pareció bien. Y me quedó gustando. En muchos de mis cumpleaños siguientes a pesar de haber podido hacer fiesta, elegí viaje. Me ahorraba los nervios de si la gente vendría o no vendría, de si me llamarían, si se acordarían, si estarían...
Pero desde hace 5 años, elijo fiesta.
Los nervios son los mismos. Felizmente la gente siempre viene.

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