jueves, 6 de noviembre de 2008

TOP 5 - restaurantes

Prometí que haríamos un "TOP 5" de todas las cosas que vimos y vivimos, pero la verdad es que ha tomado más tiempo del que pensaba. También debo reconocer que desde que llegamos, hace casi dos meses, ha habido otros viajes y otras fiestas que no he dejado registradas. No sé si valgan la pena, pero bueno, irán llegando en todo caso, tal vez, o tal vez no.

Hoy tengo el "TOP 5" de restaurantes, pero primero el brainstorming para ver cuáles son los nominados. En orden cronológico clasificarían:
Manhattan: Chola (restaurante indio, el favorito de Diego Jara y familia), Meskeren (restaurante etíope en el Village), Jing Fong (el chino de Chinatown en que comimos dim sum).
Washington: solamente comimos en un restaurante, muy bueno, por cierto, en Georgetown, pero no me acuerdo del nombre y no lo apunté. Le preguntaré a Marce.
Shenandoah National Park: recuerdo felizmente el barbecue sandwich que me comí la noche que dormimos en el parque, y el ambiente del bar donde comimos, pero no sé si clasifica como "TOP 5".
Chapel Hill: nos encantó el Weaver Street Market. Tanto que repetimos. Dos mañanas, dos desayunos ahí.
Charleston: una noche fuimos a cenar cangrejo, diría que en el Charleston Crab House. Venía en un cubo o balde azul, con mazorca, papas, salchicha y langostinos, todo con polvito picante por encima. Fue delicioso.
Savannah: Mrs. Wilkes Boarding House es una pasada, no sólo por la comida, sino por la experiencia de comer en familia y compartir la mesa con seis extraños.
St. Augustine, FL: el Harry's Seafood Bar & Grill estaba muy bueno, la verdad. Sobre todo el crawfish popcorn. Mmmm!
Orlando: además de los barbecues de casa de Gustavo y Rebecca que siempre fueron campeones, las alitas picantes del sports bar al que fuimos estaban maravillosas.
Miami: el mega desayuno de Denny's estaba delicioso. Y la cena de la última noche en el UVA también, muy memorable.

Con todo esto, hemos de hacer un "TOP 5", pero la verdad es que son tan dispares que resulta muy complicado. A lo mejor podría ser por comida:
DESAYUNO - 1. Weaver Street Market; 2. Denny's
COMIDA - 1. Mrs. Wilkes Boarding House; 2. Chola; 3. Harry's Seafood; 4. Jing Fong
CENA - 1. Meskeren; 2. UVA; 3. el Charleston Crab House; 4. el de Washington; 5. el sports bar

Y de los número 1, para mí el mejor es el Mrs. Wilkes por la experiencia y por la delicia de la comida sureña, seguido de cerca por el Meskeren porque nunca había comido comida de Etiopía y me encantó, y también muy cerca los deliciosos desayunos de la cooperativa de Carrboro/Chapel Hill. Pero que conste que está difícil.

Luego más "TOP 5".

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Otros protagonistas


Ya sé que prometí, pero me ha sido imposible cumplir. Llegamos un sábado que finalmente fue domingo (porque el fin de semana fue de fiesta con los amigos), y el lunes a las 9 a trabajar, así, sin tregua ni nada. Y prácticamente no he parado, aunque sí un poco el fin de semana, pero no lo suficiente.


Para la mayoría de los que visitaban el blog desde Barcelona, las historias del viaje han ido llegando. Para los que están lejos, se están demorando un poco más porque aún no he colgado todas las fotos y estas son parte fundamental del recuento del recorrido. Pero bueno, poco a poco, una cosa a la vez (me digo a mí misma, y me lo repito, y me lo vuelvo a repetir, pero me siento impaciente en todo caso). Así es que, sin más, dejo esta entrada y me pongo a las fotos. Incluyo aquí la de los amigos de Miami que se podrán ver así en el blog cuando les mande la dirección.


domingo, 14 de septiembre de 2008

Going back home...

Parece como si después de nuestros días en Orlando no hubiéramos vuelto a tener tiempo de nada... Y sí, fue un poco así.

El lunes fuimos a Epcot Center donde nos tomamos la típica foto con la bola gigantesca que después pondré. Esa noche comimos en Universal Studios con nuestros amables anfitriones y el martes decidimos viajar rumbo a Miami. Ike estaba dejando mucha lluvia en la ciudad y era probable que nos tocara algo de esto en la carretera, pero el Weather Channel (la biblia americana para decidir cómo vestirse cada día y si sacar o no el paraguas) consultado a las 10 de la mañana dijo que el huracán estaba pasando por Key West y tenía rumbo oeste, de modo que a lo mejor habría lloviznas, pero no vientos huracanados. Así es que empacamos maletas y nos fuimos a pasar el día en Sea World, con ballenas, delfines, leones marinos, focas, una morsa, una nutria, tiburones, y una montaña rusa para compensar la carencia de ellas que había sido la honda decepción de A. en Epcot. A las 5 y media, ya sin poder dar un paso más en ningún parque de atracciones, cogimos el carro y emprendimos el viaje hacia el sur por el Florida Turnpike y luego la I-95, la carretera que nos había ido llevando en nuestro recorrido.

Llegamos a Miami a las 10 de la noche con todo éxito, habiendo tenido que soportar apenas una lluvia fuerte pero muy breve en un pedacito de camino a mitad de la ruta. La casa de Camila, nuestra anfitriona 1A, es muy bonita, en primera línea de playa, con vistas al mar y ruido de olas toda la noche. Fantástica. Fue muy rico llegar y verla, y hacerla partícipe de nuestras aventuras y de las cosas que nos habían quedado faltando. Al día siguiente cumplimos una muy importante: fuimos a Dennys, un restaurante de cadena que a mí me gusta mucho, que es además un diner típico donde te atiende Anna Mae que viene cafetera en mano a servirte más café. Con la excepcion de Anna Mae que se llamaba Tikky o algo así, todo lo demás fue perfecto. Ese día fue turismo por Miami con Camila al volante, viendo el downtown, Coral Gables con sus calles españolas, más calles de Miami y luego Lincoln Road, Miami Beach, desde donde caminamos a la casa. A. se dio un baño en el mar (era un día nublado, húmedo hasta lo imposible, con muchas olas y solo unos cuantos que hacían surf con cometas) y lo vimos desde el apartamento en el piso 14 con binoculares. Esa noche el cansancio hizo que decidiéramos quedarnos en la casa, pedimos una pizza, cantamos karaoke, y nos reimos. Cuando llegó Pablo del viaje de negocios en que estaba dijo que parecíamos de una fraternidad -había unas 20 botellas vacías de cerveza, la caja de Dominos Pizza, los Doritos con Jalapeño Cheddar Dip, en fin, todo lo necesario para una frat party...

El jueves Camila y Pablo tenían que ir a trabajar, y A. y yo nos fuimos a los Everglades. Con la advertencia de que el "Mosquito level" estaba "HIGH", compramos un repelente y nos bañamos en él para evitar que nos picaran demasiado. El recorrido desde la puerta del parque hasta Flamingo, el punto más meridional del parque y casi que de la Florida, exceptuando los cayos, son unas 40 millas de ver animales: varios pájaros, lagartijas, arañas, mosquitos... de repente, cruzando la calle, una tortuga... y en una pequeña laguna, un cocodrilo que nos miraba. Llegamos a tiempo para coger un barco que nos llevó por un canal viendo más animales, más pájaros de todo tipo, más cocodrilos y aligators con sus crías, una enorme culebra roja y, siempre la posibilidad de encontrar manatíes y delfines. No aparecieron, desafortunadamente. O mejor, no aparecieron ahí. Saliendo del barco caminamos un poco por el centro de visitantes y vimos otro gran aligator en una zanja y luego, en el embarcadero del lado del mar (los canales son de agua dulce y salada, el mar está ahí abajo y es solo salado), A. detectó un manatí. Resultaron ser dos. No salieron en las fotos, por supuesto, pero es verdad que ahí estaban.

Día completo con muchos animales y por la noche los amigos, Pablo y Camila y Mauricio y Verónica. Comimos en UVA, delicioso, y hablamos mucho y contamos muchas historias de todo tipo. Creo que A. también se divirtió.

Dormir y despertar en nuestro último día de viaje. Viernes. Desayuno fantástico con mis tíos en el hotel Ritz-Carlton, luego intentar hacer unas últimas compras y de repente ya era hora de despedirse, de nuevo.

Fue un recorrido inolvidable. Pasamos delicioso. Luego irán detalles del viaje de vuelta y las fotos. Prometo.

lunes, 8 de septiembre de 2008

Savannah, San Agustin y Orlando

En Savannah, en un bar, nos pidieron identificacion para confirmar que eramos mayores de edad y podiamos beber. Al principio me senti halagada, pero luego me di cuenta de que era una cosa que le hacian a todos, viejitos canosos incluidos...

Nuestro bed & (casi-que-no) breakfast encantado. En una ventana se puede ver a Anna, la fantasma que habita el "17 hundred 90".

Conquistador espanyol visitando sus antiguas posesiones. O en otras palabras, A. en San Agustin, FL, con canyones y balas.

En casa de Gustavo y Rebecca con Diego que bajo desde Nueva York solo para vernos (bueno, y para escapar de la tormenta que amenazaba NY y que aqui no se ha dejado ver aun).

domingo, 7 de septiembre de 2008

Go Chicago Bears!


En el camino hacia Orlando veniamos haciendo un breve balance de lo que habia sido este viaje por el momento. Todo es positivo, por supuesto, y los detalles ya vendran. Sin embargo, entre las cosas que aun le quedaban pendientes a A. estaban ir a un bar a ver un partido de futbol americano y preferiblemente tener un equipo por el cual ir. Le dije que tal vez aqui encontraramos lo que buscabamos y cual no seria nuestra sorpresa al llegar y enterarnos de que Rebecca, la esposa de mi amigo Gustavo, nuestros anfitriones en Orlando, era una gran fan de los Chicago Bears.

Esta noche fuimos a un "Sports Bar" con muchisimos televisores, la mayoria de los cuales proyectaba el partido de los Chicago Bears contra los Indianapolis Colts. Vestidos con atuendos del equipo, asistimos a la primera victoria de los Osos esta temporada que empezaba hoy. Tomamos cerveza y comimos nachos y alitas... todo lo tipico americano. Gracias a Rebecca y a Gustavo aprendimos un monton de este gran deporte y A. se convirtio en un nuevo fan de los Chicago Bears. Ha prometido solemnemente seguir rigurosamente la trayectoria del equipo durante esta temporada. En sus favoritos pronto se contara http://www.chicagobears.com/.

Manyana fotos y mas historias.

sábado, 6 de septiembre de 2008

Esquivando huracanes

Sabado, 8:45. A. en la ducha y casi todo listo para salir. Hace dos tardes llegamos así Savannah procedentes de Charleston. Nos ha encantado el Sur. Todo: la gente, las ciudades, las costas, incluso la comida a pesar de que nuestro estómago esta un poco en huelga de tanto frito! (me temo que nos estamos haciendo viejos...)

Luego vendran mas detalles de estos días. Por ahora solo un update para que sepan que vamos esquivando huracanes con todo éxito pues ya evitamos a Hannah y con un poco de suerte nos salvaremos de Ike.

En la próxima entrega fotos y mas sobre los americanos y el clima.

martes, 2 de septiembre de 2008

Otras fotos


A. en el Shenandoah National Park. Daniel, Pia, Isa, Axel y Lucian, nuestros anfitriones en el campus de la universidad de Chapel Hill.

Unas fotos






Algunas fotos en la casa de Marce con Rodrigo y luego con los Paulina y Santiago. En el Shenandoah National Park. En el Days Inn de Bedford. En el lago remando.

lunes, 1 de septiembre de 2008

On the road

Empezamos el recorrido saliendo del aeropuerto de D.C. y tomando rumbo al este hacia Front Royal, un pueblo de nada donde empieza el Skyline Drive del Shenandoah National Park. Dejamos atras la lluvia de D.C. para encontrar cielos parcialmente nublados con bastantes claros soleados y de nuevo calor. La primera parte sin mucha novedad hasta llegar a la entrada al parque. Pagas $15 y tienes derecho a un mapa donde esta indicado todo lo que veras, todos los puntos para mirar, los hostales, las zonas de camping, en fin, las siguientes 105 millas bien senyalizadas.

La verdad es que es un parque genial. Hay muchos animales que de repente aparecen, mas que nada ciervos pero tambien pajaros varios, y los arboles estan por todas partes. Luego miras y ves el valle del Shenandoah River (en mi cabeza la cancion de John Denver) y todas las montanyas y hacia el oeste casi casi West Virginia. Encontramos un sitio genial para dormir en el Skyland Lodge, con la actuacion musical esa noche de "Carodenn", Carolyn y Dennis, una mujer y su marido con la guitarra que tocaban por propinas cualquier cancion de una lista de 100. No pedimos ninguna, pero fue como si hubieran adivinado nuestro gusto musical, pues oimos a Jefferson Airplane, Janis Joplin, Beatles...

Por la manyana amanecimos rodeados de montanyas y viendo hacia el valle sobre Luray, y manejamos lo que nos quedaba para salir, parando aqui y alla a mirar. Ademas bajamos a una cascada para hacer un ratito de ejercicio que necesitabamos. Finalmente llegamos a almorzar a Charlottesville, el pueblo donde vivio Jefferson en la gran casa de Monticello (que no visitamos) y donde queda la Universidad de Virginia que jugaba un partido de football en casa justo a esa hora. Los UVA Cavaliers perdieron ante los USC Trojans en el juego inaugural de la temporada. Una lastima. Charlottesville es bonito, o al menos lo es la calle principal donde estuvimos un rato. Luego mas carro y llegar hasta un lugar llamado Peaks of Otter en el Blue Ridge Parkway, donde esperabamos tener la misma suerte de la noche anterior. No hubo tal y nos toco ir a dormir a un Days Inn (nuestro primer motel cutre) en medio de la carretera cerca de Bedford, el pueblo donde se conmemora el D-Day memorial el 6 de junio (a que nadie sabia que existia un D-Day memorial???).

El plan dominguero consistio en alejarnos rapidamente de este pueblo para ir a un lago grande que se veia en el mapa. Smith Mountain Lake nos esperaba. Alquilamos una canoa e hicimos un paseo por el lago viendo las casitas, barcos, jetskis y kayaks, bajo un cielo gris que amenazaba lluvia. Felizmente no hubo tal y conseguimos llegar a la orilla secos y salvos. Decidida la ruta hacia North Carolina pensamos que seria buena idea almorzar en Danville. Pero en Danville no hay basicamente nada, asi es que comimos en un Subway de las afueras y luego continuamos. Habiamos quedado de llegar donde Daniel a las 7, nos daba tiempo a tomar un cafe y nos parecio que Greensboro era una buena opcion. Pero en Greensboro no hay nada -los domingos hay menos que nada- y el unico lugar abierto resulto no vender cafe! Carro de nuevo y rumbo a Chapel Hill. Las perfectas indicaciones de Daniel nos trajeron hasta el 108 Manchester Place desde cuyo sotano, adecuado para los abuelos y las visitas, escribo estas palabras.

Daniel y Pia han sido anfitriones maravillosos, y Axel, Lucian e Isa tres ninyos encantadores. Esta manyana desayunamos en el Weaver Street Market. Por recomendacion de Lucian y Axel comimos pancakes y huevitos. Yo, por supuesto, no me pude resistir al banana nut muffin y al biscuit, y para compensar un poco de fruta. Todo delicioso... Luego dimos una vuelta por Chapel Hill, por le campus y Franklin St., para que vieramos que no viven en medio de un bosque (aunque al llegar habia dos venados esperandonos a una manzana de la casa y por la noche hay luciernagas y cigarras que no paran de sonar). Estamos en medio del campo, y no. Esto es America.

Ahora es el momento de la siesta y todos duermen arriba. La vida con ninyos. Yo aprovecho el silencio y este espacio para escribir y pensar en lo que ha sido. Aun queda mucho por venir y por ver.

Pendientes

Washington D.C. es la capital de esta gran nacion y conmemora en todas partes a todos los heroes. Ademas de una muy buena seleccion de museos de todos tipos, de los cuales pudimos disfrutar apenas una parte, hay "memorials" a Washington, a Lincoln, a Jefferson... a quien se les ocurra y tenga billete y a quien no tiene billete tambien. Es una ciudad muy bonita y muy civilizada en que la gente espera a que cambie el semaforo peatonal a verde para poder cruzar la calle, aunque no venga ningun carro. Los dos dias que pasamos recorriendola fueron maravillosos. Las noches con Marce y Rodri, y las manyanas con Santi y Pauli tambien fueron fantasticas. Ya lo dije antes pero lo repito ahora, me disfrute a mi amiga aunque hayan sido pocos dias.

El viernes paseamos un poquito por Alexandria, todo el tiempo en carro porque no paraba de llover. Es un pueblo bonito, cerca de D.C., donde ademas de casitas de ladrillo y una bajada al rio, hay un Chipotle (comimos ahi y nos acordamos de Diego) y almacenes de saldos de GAP y Nine West. Pero llovia, y a las 3 teniamos que llegar a recoger el carro, de modo que nos fuimos pronto despues de comer hacia el aeropuerto a recoger nuestra nave. Tenemos un Dodge Caliber plateado muy grande y comodo, y en el hemos ido haciendo millas y millas.

Esto era lo que les debia, asi es que dejo por aqui para no hacer tan larga esta entrada.

viernes, 29 de agosto de 2008

DC motorizado

Luego pongo mas detalles de los sitios que hemos visto. Habra que dejar algo para contar a nuestro regreso. Confirmo que Washington es bonito aun a pesar de la lluvia que nos acompanyo ayer por la manyana, y que hay espias por todas partes. Anoche hicimos cena espanyola, pa amb tomaquet, chorizos a la sidra, tortilla de patatas, escalivada, jamon serrano y queso Idiazabal (viva la globalizacion!). Hoy tomamos desayuno americano de pancakes con maple syrup y salsa de frutas.

Ahora salimos de paseo con Marce, Rodrigo, Santi y Paulina, y a las 3 recogemos nuestro carro en el aeropuerto. Y luego, mas.

jueves, 28 de agosto de 2008

Four score and twenty years ago...

Nueva York el domingo fue dim sum en un restaurante chino, chinatown, east village, NYU, Washington square, Union square, cervecitas y por la noche "Avenue Q" en un teatro de Broadway. "It sucks to be me", cantaban los personajes protagonistas y realmente esa noche A. y yo sentimos lo mismo: tal vez el dim sum, tal vez la cerveza, algo nos dio un intenso dolor de barriga que no nos dejaba ni dormir ni estar en paz. It sucked to be us.

El lunes subimos hasta Columbia University que se preparaba para recibir a sus nuevos estudiantes. Mucho jaleo, mucha gente, mucho tour guiado. Despues un paseito por Harlem y subirnos a un bus que nos llevaba hasta la 48 desde la 125, cambiando los pasajeros de colores a medida que iba continuando el recorrido. Subimos al Rockefeller Center a ver la ciudad desde arriba y el Empire State desde el otro edifcio alto de la ciudad, bastante impresionante. Luego mas bus y llegar hasta NYU, ver a Ana Franco. Maravilloso reencuentro de una larga tarde de cafes y caminar (un poco mas) por SoHo, East Village, Alphabet City... Luego el adios y continuar caminando, Flatiron Building y Madison Square Park para encontrarnos a las 20h con Marti y Montse recien desempacados de Barcelona. Esa noche a pesar del dolor de barriga que continuaba comimos alitas picantes con salsa de queso azul (curiosa combinacion, si, pero la salsa cumple el efecto de reducir un poco el picante). En cualquier caso, para el dolor de barriga no fue la mejor opcion, pero bueno. Vuelta a casa de Diego y gran conversacion sobre las dos cabras y el coche (le suena familiar a alguien?) para amanecer el martes y decir A. "Y si Diego tuviera razon y no fuera esta la respuesta?" 

Con la duda a cuestas cogimos el bus NY2DC y vinimos a parar a Washington DC a las 2 de la tarde del martes. Sopita de pollo y un poco de pan, y jugo de manzana para acompagnar. Era todo lo que podiamos comer. Marce nos recogio en el metro y vinimos a su casa in suburbia. Tarde tranquila con Santiago, Paulina y Marce. A. fue al parque con Santi y jugaron al tren toda la tarde, mientras Marce y yo nos poniamos un poco al dia. Fue como si no nos hubieramos dejado de ver un solo dia en estos siete agnos, genial. Comimos en horario infantil una ensalada y una pizza aqui cerquita y despues de que los ninos s fueron a la cama (a las 7) nos quedamos charlando un ratotote mas, hasta media noche.

Miercoles viajar en metro al centro y luego empezar a disfrutar de DC. 

Dice Santi que es hora de irnos, asi es que dejo asi por ahora.  

Parece que llevaramos mucho tiempo aqui, tal vez por la distancia... Por eso las palabras que encabezan esta entrada, y tambien porque ayer vimos al bueno de Lincoln que me las recordo.

domingo, 24 de agosto de 2008

Between the moon and New York City

Me levanto temprano en el segundo dia de Nueva York y escribo desde un computador sin tildes.

Que buenos dias hemos tenido! Primero salimos con la noticia del inminente nacimiento de Bruno que decidio esperar hasta que nos fueramos para nacer! Lo queremos igual, pero nos hace falta verlo ahora chiquitico, aunque menos mal tiene blog propio. Si quieren chismosear fotos, vean aqui.

Aterrizamos en NY a las 2 de la tarde y en casa de Diego a las 3.30. Estamos en el 750 Columbus Ave., maravillosamente bien ubicados y contentos. Maletas, ducha y salir a caminar. Columbus hacia abajo ibamos cuando nos pasaron, haciendo un ruido infernal, cinco negros jovencitos en motos de motocross. Iban rapidisimo y A., muy adulto, comenta "Donde esta la policia cuando se le necesita?". Continuamos el paseo, cielo azul, pocas nubes, tanques de agua en las azoteas de los edificios, y de repente ruido infernal, cinco motos que suben en contravia por Columbus seguidas de cerca por una camioneta de la policia con las sirenas puestas. "Esto es New York, aqui pasa de todo", diria luego Alejandro, un primo de Diego con quien compartimos apartamento.

A ultima hora llegamos al Museo de Historia Natural. Tan ultima hora era que ni siquiera nos toco pagar a la entrada, y a los cinco minutos de estar paseando sono el anuncio de que cerrarian en 30 minutos. Correr y ver la biodiversidad, los animales marinos, la gran ballena azul, los calamares gigantes, los animales americanos, alces, osos, lobos, zorros, bufalos, quedan 10 minutos, correr mas, fotos, mas fotos, y salir a la calle por Central Park West para continuar bajando, bajando hasta Columbus Circle. Vuelta a la casa y tras tres tequilas (que estabamos esperando a Bruno y habia que ir celebrando), nos fuimos a comer a Le Colonial, un vietnamita delicioso en la 57 con 3. Y decidimos que para esta primera noche lo ideal era ir luego a Time Warner a tomarnos un coctel (la vista sobre el parque con la luna y Nueva York estaban apenas para ir con la cancion que A. llevaba cantando todo el dia!). Yo, por supuesto, pedi un Cosmopolitan (pero dije "a Cosmo", para que pensaran que era una local, amiga de Carrie Bradshaw, ya saben...) y los demas Gin&Tonic y Mojito.

No recuerdo que mas paso despues de eso. Se que llegamos a la casa y que eran las 8 am hora de Barcelona, y que me acoste en la cama y me levante apenas 6 horas mas tarde cuando se hizo de dia. Aguantamos muy bien tras todo el viaje y todo el jaleo, y pasamos muy rico.

Ayer fue sabado de Central Park con ocasionales paradas tecnicas para oir los aportes de "turismo" de Diego que nos mostro un poco mas de como ser un local en NY. No corrimos alrededor del reservorio porque ibamos en sandalias, si no ahi estariamos. Caminamos el parque en diagonal hasta la 60 con 5 y fuimos a comer a CHOLA, un indio magnifico. A la salida pasamos por FAO, la super tienda de juguetes y vimos el show del piano gigante de "Big", ademas de muchas otras cosas como para los ahijados. Alguna cayo. Y luego, of course, al Apple Store, a ver computadores y compradores, tienda llena de regalos como para los padres de los ahijados...

Bajamos en metro hasta Brooklyn y visitamos Pinapple St. y el Promenade con vistas sobre el rio y sobre Manhattan. Una cerveza bien sentaditos en el pasto antes de emprender la marcha para atravesar el Brooklyn Bridge caminando al atardecer. Estuvo genial. Tras City Hall, cogimos Broadway y subimos hasta Tribeca, Canal St., SOHO, Houston y finalmente, en NOHO / West Village cayo otra cerveza en Le Petit Cafe y luego una espectacular comida en un restaurante etiope. Ademas de interesante y rico, esta muy bien de precio por todo lo que ahorran en cubiertos y platos: un solo plato para compartir en la mesa y se come con las manos. Me encanto.

El balance, por supuesto, es muy positivo. Le hemos ido dando la vuelta al mundo gastronomicamente. Hoy iremos a un chino, yo creo, y a lo mejor a comer comida americana, porque estamos en USA, no?

Y las fotos se las debemos para la siguiente entrada.

jueves, 21 de agosto de 2008

FUERAAAAA!!!!!

OK.
Ya solamente falta terminar de cerrar las maletas, hacer la de mano y salir de la casa.
Y esta tarde más desde la ciudad que nunca duerme.

Listos... (casi)


Ayer fui a firmar y poner huella para dejar mi tarjeta de residencia haciéndose mientras estoy de viaje, y hoy fui a pedir un permiso para poder volver a entrar a España. Hecha esta vuelta burocrática muy a las 9 de la mañana, me fui a la piscina, muy merecida, y estuve ahí hasta las 12. Pude desconectar de todo lo pendiente mientras nadaba y luego tomaba el sol leyendo Hacia rutas salvajes. Luego cogí el bus y aunque tentada de bajarme en el Borne para hacer unas compras más, decidí que lo sensato era venir a la casa, recoger la ropa tendida, planchar los pantalones arrugados y ponerme de una vez a hacer la maleta.

Ya lo sé que hombres y mujeres somos muy distintos y tenemos ritmos muy distintos, y doy gracias de que así sea, aunque esto a veces me desespere. Yo llevo toda la semana haciendo una maleta mental (listas, listas, muchas listas de cosas por hacer, cosas por comprar, cosas por meter) y me tomé libre el día de hoy para prepararme. A. ni siquiera se tomará la tarde, a pesar de mi insistencia, porque, cuánto tiempo necesita para hacer una maleta? 10 minutos. Está bien, 15. No, en realidad, con 10 es suficiente. En 10 minutos ya tendrá lo que necesita -porque no hay nada que quiera llevar en particular. Tendrá lo bastante.

Yo, en cambio, a pesar de la infinidad de listas, ya saqué 10 camisas, 7 pantalones o faldas, mucha ropa interior, medias, zapatos, sandalias, impermeable, sueter... ya saben, previendo que puedo ir a un restaurante más o menos bien (habrá que ponerse algo bonito), o que lloverá (habrá que usar zapatos y un impermeable), o que por las noches hará un poco de frío (hay que llevar al menos un sueter), o que durante el día hará mucho calor (camisas de manga corta o sin mangas), o que tal vez no haga tanto calor (camisas de manga larga). En fin, que llevo para todas las eventualidades y aún así estoy segura de que se me olvida. (A. ha limitado su lista a un pantalón, unas bermudas, cuatro camisetas y ya lavaremos ropa.)

Mi proceso es el siguiente: he sacado toda la ropa que pienso que puedo necesitar o que quiero llevar, simplemente. La he puesto toda sobre la cama. La estoy dejando reposar mientras leo una versión abreviada de Robinson Crusoe y con mentalidad de náufrago con su vida simplificada ahora procedo a acercarme a la cama rebosante de ropa y objetos para eliminar los más supérfluos (habrá alguno?) y llevarme lo estrictamente necesario. Creo que estoy mentalmente lista.

Y si algo me falta, lo compraré. Al fin y al cabo, son vacaciones, y este es uno de los pequeños placeres que eso incluye.

miércoles, 20 de agosto de 2008

Preparados...


Hoy fue mi último día de trabajo. Estuve todo el día, pero esutve como ausente, con la cabeza en otra parte pensando en las cosas por hacer y en las cosas por llevar, armando casi la maleta mental.
Finalmente salió lo de mi tarjeta de residencia, entonces pasé las primeras dos horas de mi día consciente en la Policía de la calle Guadalajara para firmar y poner la huella. Renovación: check! Mañana me toca pedir la autorización de regreso.

De modo que a las 10 llegué a trabajar y me quedé hasta las 3 y cuarto, aunque en realidad lo que pude hacer fue muy poco. Ya me había puesto bastante al día, creo que no se me olvidó hacer nada, y que dejé todo lo que tenía que dejar entregado o encargado alguien de hacerlo. No soy tan importante, y nada es tan importante.

Ya digo, a las 3.20 salí, caminé hasta la charcutería de Girona, compré chocolates, salí, caminé cuatro manzanas más, llegué al Bulevar Rosa, compré camisetas, salí y a las 4 estaba cogiendo el bus en Paseo de Gràcia, a las 4.20 en la puerta de mi casa, pero por más que corrí no pude llegar antes de que Usain Bolt estuviera preparadolistofuera y hubiera corrido los 200 metros más rápidos de la historia en apenas 19.3 segundos.

Estaré yo así dentro de tres días? Al menos así me sentí cuando por fin pude llegar a la casa con casi todas las cosas hechas. Mañana podré ir a la piscina sin remordimientos.

martes, 19 de agosto de 2008

Las tres P

Dice la teoría que para iniciar un viaje hay que tener a punto las tres "P": pasajes, pasaporte y plata.

Los pasajes están listos y comprados desde hace varios meses. Elegimos Iberia directo para que A. no tenga opción de quedarse en una escala y para que se nos haga más corto. Son solamente 8 horas de aquí a NYC. Así es que nos preparamos para vivir el día más largo de mucho tiempo, pues saldremos a las 11 y 8 horas más tarde será apenas la 1 del medio día, perfecto para llegar a comer a la sombra de los rascacielos.

Los pasaportes a punto, con el visado y al día.

Y la plata también, en forma de tarjeta de crédito y en forma de billetes verdes con el señor Franklin.

lunes, 18 de agosto de 2008

Introducción a la recta final



Ver mapa más grande
A principios de este año, 2008 para más señas, tuve que tomar una nueva decisión. Sin entrar en detalles aburridos y que poco importan en estos momentos, fui yo la que puse la condición, el ultimatum, por así decir. Planteé las dos alternativas, las de siempre, fiesta o viaje, y como la negación a la fiesta fue rotunda, decidí que para seguir mirando adelante había que inventarse un viaje. Y así de sencillo, desde enero de este año, empezamos a pensar en este viaje.

Si hubiera sido un bebé, estaría a punto de nacer.

Pero fue un viaje, y está a punto de empezar.

(Toda esa lora para decir esto, básicamente: que en 4 días nos vamos de viaje.)

El viernes recorreremos nuestros primeros 6.163 kilómetros.
(Haga clic en el link y verá un mapa. Ahora imagine la línea roja que va desde la calle Santa Peronella, número 13, en Barcelona, hasta el aeropuerto JFK de Nueva York, porque yo no supe cómo ponerla.)

jueves, 7 de agosto de 2008

Primer viaje

Y afortunadamente no fue así. Me cuesta pensar en algo más cursi, aunque supongo que para algunas sería el sueño dorado, bailar el vals de los quince años en Viena. Ahora me pregunto porqué el vals precisamente, si a nadie le sale bien el vals, UN dos tres UN dos tres, sí, suena muy fácil, pero puestos a moverse a ritmo de Straus yo prefiero bailar cualquier otra cosa.
El caso es que me tocó viaje. Y fue fantástico. Me acuerdo de pasar delicioso, con mi mamá, mi tía y mi prima Lulú en Fort Lauderdale y Orlando. Creo que cumplí quince en un día de sol en Disney World y me acuerdo que mi mamá nos invitó a comer esa noche pero no pudimos brindar con vino porque éramos menores de edad -no, mi mamá sí podía y mi tía también, pero ni Lu ni yo. Era ilegal y era Estados Unidos.
Tengo un par de fotos por ahí en la casa de mi mamá de ese día y de esa noche, una en que me veo particularmente deforme con los brazos súper largos y las piernas súper largas -sí, es una ilusión óptica, en ese entonces yo ya no era "alta". Y una foto con Lu en que ella sale haciendo cara de culo -me parece que había habido una pelea con su mamá de por medio-, pero en términos generales el recuerdo de ese día y de ese viaje es positivo.
Me tocó viaje y estuvo bien.
Ahora pienso que estuvo bien también porque yo en realidad no quería fiesta y el plan de irme el día de mi cumple y estar en otro país me pareció bien. Y me quedó gustando. En muchos de mis cumpleaños siguientes a pesar de haber podido hacer fiesta, elegí viaje. Me ahorraba los nervios de si la gente vendría o no vendría, de si me llamarían, si se acordarían, si estarían...
Pero desde hace 5 años, elijo fiesta.
Los nervios son los mismos. Felizmente la gente siempre viene.

miércoles, 30 de julio de 2008

El primer (gran?) dilema

Cuando teníamos 15 años, o más bien 14 e íbamos a cumplir 15, algunos papás daban a sus hijas la opción, la primera gran opción, una especie de ser o no ser para algunas: el dilema entre elegir una fiesta o un viaje para conmemorar la magna ocasión de cumplir los 15. Al mejor estilo de la telenovela mexicana que todas vimos, las fiestas de quince eran todo un acontecimiento.
Había que ponerse un vestido que casi nadie tenía -había que comprarlo o mandarlo hacer en alguna tienda tipo "Caché" de la que luego algunas (HORROR!!!) fuimos modelos-, un vestido que además requería medias veladas y zapatos elegantes. Y por supuesto la tarde de antes de la fiesta había que ir a la peluquería -donde Norberto (HORROR!!!) o donde fuera-, mandarse peinar, maquillar, hacer las uñas...

Evidentemente, para la que daba la fiesta no era solamente cuestión de una tarde: eran semanas enteras de planear y preparar. Había que encontrar el lugar perfecto -porque algunas fiestas eran buenas solamente por el lugar en el que se hacían-, contratar la mini-t-k, decidir si sería megafiesta o videofiesta, si sería "The Best" o alguna otra -pero cuál mejor que la mejor? (HORROR!!!)-, y lo mejor de todo: hacer la lista.
La lista típica tenía niñas a un lado, que siempre éramos muchas porque éramos todas, y al otro lado los niños. Los "tipos", que decíamos, porque ya para ese entonces no se invitaban niños sino "tipos" y tampoco niñas, en realidad, sino "viejas". El caso es que se hacía la lista y en esto sí podían participar las amigas -porque lo demás lo hacían casi siempre los papás, bien asesorados, eso sí, por otros papás de quinceañeras o por sus propias hijas-. Era el plan.

Y después, esperar. En la peluquería los nervios de si tal o cual iría o no iría, de cómo sería el vestido de esta, o el peinado de la otra. Imagino que para la dueña de la fiesta sería aún peor, porque luego había que confiar en que llegar la mini-t-k, que funcionara el sonido, las luces, la máquina de humo, y más que nada confiar en que los invitados llegaran, en que los tipos bailaran -idealmente, que bailaran bien, pero esto ya era mucho pedir-, que las viejas no comieran pavo, que nadie se emborrachara. En realidad, todo esto lo imagino pero no lo sé, porque a mí no me tocó fiesta. Me tocó viaje.
Pero no crean, tampoco bailé el vals de mis quince años en Viena.